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Bienvenidos a la página de la HOAC de Ciudad Real
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Escrito por Francisco Javier Casero
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jueves, 04 de febrero de 2010 18:35 |
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Haití: Pedir perdón Dicen que Haití es un “Estado fallido”, pero esto es una forma de encubrir el verdadero problema. Haití no es un Estado fallido, tiene una Constitución, un presidente, una asamblea nacional, elecciones periódicas, etc. Haití tiene todo lo que un Estado debe tener, todo menos recursos, es un país empobrecido, el más empobrecido de toda América y de los más empobrecidos del mundo. Haití no ha sido arraso por el terremoto, lo ha sido por la pobreza y la injusticia acumulada ras muchos años de colonización. Los hospitales no han desaparecido con el terremoto, no había hospitales; el hambre no es producida por el terremoto, antes de él, el 70% de la población no tenía dinero para comprar arroz y se alimentaba con una galleta hecha de barro, - sí, barro – sal y manteca, el hambre es anterior al terremoto; las carreteras no han desaparecido con el terremoto; no había carreteras; las muertes sí, desgraciadamente han sido provocadas por el terremoto y aterra ver montones de seres humanos destrozados, pero la esperanza de vida de los haitianos es de 57 años y la mortalidad infantil de las más altas del mundo, lo que supone la muerte sistemática de centenares de miles de personas sin necesidad de ninguna catástrofe. Si los edificios y viviendas hubieran sido construidos como lo son en nuestras ciudades, no estaríamos ante el desastre que se ha producido, lo que nos lleva a decir que las muertes no las ha provocado la naturaleza, ha sido nuestro sistema de producción y consumo, el sistema neoliberal administrado por la derecha o por la izquierda que, con nuestro consentimiento, nos ha convertido en satisfechos productores consumidores y nos ha dotado de unos gobernantes que hacen lo imposible para no defraudarnos. Respecto al despliegue realizado para ayudar a estos hermanos nuestros, ¿qué decir? ¿Podemos darnos por satisfechos con la ayuda que les estamos prestando? ¿Es suficiente? Lo primero que deberíamos haber hecho los ciudadanos, la comunidad política y el gobierno, es pedirle perdón al pueblo de Haití, y no lo hemos hecho. Pedir perdón significa asumir responsabilidades, pero uno de los mecanismos introducido por nuestra cultura es el de la irresponsabilidad personal y colectiva, nadie es responsable de nada porque todo se debe a un problema físico, político, económico, estratégico…, etc. que escapa a nuestra voluntad. Pero esto es radicalmente falso, somos responsables y tenemos que asumir nuestra responsabilidad como personas libres y conscientes, como sociedad civil y como comunidad política. Quizás esto es lo que quiso decir Monseñor Munilla y no la barbaridad que dijo, pues la relación entre pecado personal y pecado estructural que formulara Juan Pablo II aparece como la principal causante de la situación que padece Haití. Pedir perdón significa también comprometerse a cambiar, a poner las condiciones para que no haya más “Haitíes”, a reconocer la responsabilidad política en la redistribución de la riqueza, “por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la actividad política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios” (“Caritas in veritate”, núm. 36). Tan graves, que han provocado centenares de miles de muertos en un momento, más los que siguen muriendo cada día en cualquier lugar del mundo víctimas de la injusticia, y de nuestra pasividad. Valorar el trabajo de todas las personas que están ayudando a nuestros hermanos de Haití, pero la ayuda no es suficiente, sobre todo si la comparamos con el despliegue realizado para invadir a Irak sin razón que lo justificara. Haití necesita cien veces más recursos que los utilizados, y los hay. Editorial revista “Noticias Obreras” núm. 1.497 |
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1 de Marzo de 2010. Inmigrantes en "pie de paz" |
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Escrito por Francisco Javier Casero
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jueves, 28 de enero de 2010 23:04 |
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1 de Marzo de 2010. Inmigrantes en “pie de paz” ¿Qué pasaría si las millones de personas inmigrantes que viven en Italia y en Francia deciden “cruzarse de brazos” un día? ¿Qué pasaría si se hartaran de tanta manipulación hipócrita y política? El próximo 1 de marzo tendremos una experiencia de lucha y dignidad que responderá a esas dos preguntas. En Italia y en Francia han convocado el día sin inmigrantes, como forma de protesta por el menosprecio -y el racismo- que está sufriendo este colectivo, decidiendo no participar en la vida de la ciudad para que en esa ausencia, marquen su presencia. |
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Actualizado ( jueves, 04 de febrero de 2010 18:39 )
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La humanidad está destinada. . . |
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Escrito por Francisco Javier Casero
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jueves, 14 de enero de 2010 19:19 |
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“La humanidad está destinada a formar una gran comunidad, tanto en el aspecto religioso, como hijos todos de un mismo Padre, como en el aspecto material, como beneficiarios de unos mismos bienes “comunales”, y como trabajadores en la misma tarea.Sin necesidad de ser profetas, se puede suponer con sobrada razón que está todavía lejos, y que no lo verá ninguno de loa actuales vivientes.Esta consideración es posible que induzca a algunos a desánimo, pensando que no vale la pena esforzarse en una cosa que no hemos de ver realizada.Pero lo cierto es que cuando se llegue a ello no será de repente y por una especie de explosión, sino avanzando paso a paso, y lo que se pide a cada generación no es que llegue al término, sino que avance el trecho que le corresponde.Y también es cierto que cada avance que se produzca hacia la gran comunidad humana, no diferirá de la etapa final más que en el aspecto cuantitativo. Es decir, que algunas personas de buena voluntad siempre tienen al alcance de su mano el poder de “saborear” aquella manera de vivir a que está destinada la humanidad por su Creador, si, adelantándose a su época, se ponen en las disposiciones internas y externas necesarias para ello, con lo que se cubrirán un doble objetivo: poder vivir como Dios quiere, y hacer progresar a la humanidad por el camino correcto.” (Guillermo Rovirosa, “Año de la Comunidad”) |
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Actualizado ( jueves, 04 de febrero de 2010 18:39 )
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Escrito por Francisco Javier Casero
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lunes, 14 de diciembre de 2009 18:00 |
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Hemos profanado y ocultado el Misterio más impresionante de la Historia convirtiendo su recuerdo en un inmenso escaparate. Todo es sobreestimulación visual, sonora, gustativa… y así es fácil confundir lo saturado con lo pleno. Anuncios, canciones, comidas, colonias, juguetes, regalos, bebidas… todo ello cuidadosamente embalado y envuelto con el ruido seductor de la publicidad. Sólo el Silencio puede aproximarnos a la revelación que esconde ese Misterio. Un Silencio que se expresa en los textos sencillos de la simplicidad voluntaria, de la fiesta austera y sincera, de la solidaridad con quienes siguen sin encontrar alojamiento en la posada que es nuestro mundo de hoy. Por eso, en estos días, nos debemos entregar a esa experiencia de silencio . . . Silencio que me permita oir cómo se anuncia el suceso en las estrellas. . . . Feliz Navidad Obrera. |
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Actualizado ( jueves, 04 de febrero de 2010 18:40 )
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FONDO DIOCESANO DE SOLIDARIDAD |
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Escrito por Francisco Javier Casero
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viernes, 09 de octubre de 2009 23:07 |
Fondo Diocesano de Solidaridad
En los meses pasados, nació en nuestra Diócesis una Comisión Diocesana con tres líneas bien definidas de actuación. La primera de ellas trata de buscar los cauces adecuados para concienciar, en el seno de la comunidad cristiana, de la necesidad de dar respuestas reales desde el Evangelio a la situación que muchas familias están viviendo y de profundizar en las situaciones de necesidad. La segunda línea de actuación trata de reflexionar y profundizar en lo que la crisis está provocando. No sólo eso, sino también buscar las causas que están provocando que ésta se agrave y que esté afectado a un gran número de personas y familias. En tercer lugar, encontrar soluciones concretas de ayuda a todas las personas que se acerquen a nuestras comunidades parroquiales solicitando ayuda. La escasez de recursos en la Iglesia y, también, la profundidad de los problemas hacen que no se puedan encontrar soluciones mágicas y rápidas de ayuda. Sin embargo, sí que podemos ser signo del Reino de Dios. Desde estos presupuestos se nos pide el 10% del suelo de un mes para que no sólo seamos solidarios con los labios y el corazón sino también con acciones concretas.Haz tu aportación en: Caja Rural 3062 - 0082 - 11 - 2264858628 ¿POR QUÉ ESE AFÁN DE AYUDAR CON COMIDA Y ROPA?Desde que comenzó la actual crisis económica, muchas han sido las iniciativas que se han llevado a cabo para paliar sus consecuencias, sobre todo en la esfera macroeconómica y financiera. Otras respuestas se están llevando a cabo desde las distintas administraciones públicas, con los cuestionados planes de desarrollo. Sin embargo, estas respuestas llegan con dificultad a la esfera familiar, que es al final, el lugar donde se vive la experiencia más amarga de la crisis, y también es el lugar donde surgen las más cercanas y entrañables respuestas para paliarla.Cuando se habla con alguna madre en Cáritas se escuchan frases como ésta: "mi hijo no entiende que no le pueda comprar unas zapatillas nuevas". "Estoy teniendo problemas para que mi hija adolescente entienda que no le puedo dar dinero para salir como antes, cuando su padre tenía trabajo" Para las familias que han estado acostumbradas a vivir en la abundancia, la falta de recursos económicos está afectando directamente en las relaciones personales, sobre todo si se prolonga en el tiempo. Poder ayudar a las familias dedicando tiempo para la escucha, orientando en formas de actuar para afrontar adecuadamente sus problemas es tarea de educadores, psicólogos o bien sencillamente de grupos de padres que se planteen compartir y plantear nuevas alternativas. Por eso, es importante no quedarnos sólo con la pena de "no tienen para comer".Las familias siguen teniendo las mismas necesidades que antes de la crisis, bastantes de éstas van apareciendo por primera vez por los servicios sociales y por Cáritas, si no les da vergüenza. Nadie mejor que las propias familias saben cómo organizarse y responder a su vida diaria; por tanto habrá que escuchar más y huir de respuestas estandarizadas. A veces, se reduce más la angustia cuando saben que pueden pagar el recibo de la luz, que llevarse una bolsa con comida; que por cierto quita hasta la autonomía de decidir si en vez de lentejas pueden tomar una ensalada de tomate.¿Tú comerías en un comedor social?Desde que comenzó la crisis, los medios de comunicación no han dejado de preguntar ¿Cuántos comedores tienen o si se van a abrir? Desde Cáritas Ciudad Real sólo vemos estos recursos para personas que van de paso o para las campañas agrícolas de temporada.Curiosamente cuando preguntas: "¿Tú irías a comer con tu familia a un comedor social?" todos responden: "Sería lo último, me parece que perdería mi dignidad, sería una vergüenza…" ¿Por qué pedimos para los demás lo que no queremos para nosotros?Cáritas, en su respuesta, hace un esfuerzo porque la familia responda a sus necesidades básicas en el hogar, sobre todo las que residen en nuestras localidades. Desde Cáritas, creemos en el valor de la familia. En España y, actualmente, con mayor intensidad en las zonas rurales, éste sigue siendo el colchón natural y primero que acoge, ayuda y mantiene a sus miembros en tiempos de crisis.Por otro lado, la ropa es un recurso bueno, supone mucho trabajo para las voluntarias que los atienden, pero ha de tener una valoración adecuada tanto por quienes la donan como por quien la recibe. Por ejemplo, en algunas localidades, como Tomelloso y Daimiel, Cáritas tiene organizado un sencillo proyecto de reciclaje donde la ropa previamente se selecciona, se lava, se arregla y se ordena; para posteriormente poder ser adquirida por un precio simbólico. De esta manera las personas adquieren las prendas que realmente precisan. Entre todos es posibleEs necesario urgir, más que nunca, hacia la participación social y la conciencia ciudadana. Sólo se podrá apoyar a las personas en paro o en exclusión si los que tienen trabajo y bienes siguen aportando al bienestar social desde los impuestos. Aunque cuando se habla de este tema rápidamente surge la protesta de todos y entre los políticos no es muy aplaudido, porque subir los impuestos es poco rentable desde el punto de vista electoral. Cáritas Española, en sus orientaciones para afrontar la crisis, sabe y le ha dicho al gobierno, que las prestaciones dependen de la aportación de cada ciudadano y eso se hace vía impuestos. Otra cosa en que dichos impuestos se apliquen en gran parte para paliar esta crisis y que las soluciones pasen por la generación de empleo estable. Porque qué pasará cuando acabemos de arreglar las aceras de nuestras ciudades, con el Plan Eñe.Recuperemos el sentido común y pongámonos en el lugar del otro: La participación social no nace de juzgar situaciones que no vivimos, sino de que cada ciudadano tenga información, razone y huya de respuestas simplistas, se implique en las instituciones sociales que nos hemos dado a nosotros mismos, como asociaciones de vecinos, AMPAS, consejos de bienestar social, páginas web donde los ayuntamientos piden opinión, movilización de los sindicatos para todos. Es el tiempo de crear nuevas respuestas para estos momentos huyendo del individualismo que mantiene a pobres, y no tan pobres aletargados, mientras otros deciden por nosotros.Y mientras la sociedad despierta del letargo que nos ha producido el estado de bienestar -solo para algunos-, las distintas iniciativas de la solidaridad tiene rostro; son muchos los hombres y mujeres los que desde el compartir silencioso que hace vida -que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha- se disponen a ayudar a los demás. Una sociedad con valores, es una sociedad con futuro.La Iglesia Diocesana, con su Obispo a la cabeza, invitó el pasado 21 de junio, a todos los cristianos a compartir el 10% de un sueldo para afrontar la crisis. Detrás de esto no solo hay una necesidad económica, sino una invitación a vivir de manera austera y ser signo evangélico en estos momentos. Una colaboración que está nutriendo el Fondo Diocesano de Solidaridad, no para solucionar los problemas sociales y de empleo en la Diócesis, sino para ser un signo que haga que cada comunidad parroquial crezca en Caridad. Es la prueba del algodón a la que nos urge Benedicto XVI en su última encíclica: "La caridad en la verdad". Es una nueva llamada de la Iglesia a compartir una mirada acogedora y de denuncia, ya que detrás de cada persona por deteriorada que la veamos siempre hay un ser humano que siente, con capacidades para afrontar su vida, con ilusiones por descubrir, con capacidad de aprender, con experiencia para compartir.Efectivamente, "nos preocupa justamente la complejidad y gravedad de la situación económica actual, pero hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación de un mundo que necesita una rotunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor. La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas normas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo" (Caritas in Veritate, 21)La mejor manera de hacer vida la denuncia de las injusticias es no creer ni dejarnos llevar por los estereotipos, los prejuicios y los miedos, y, por eso, cambiemos de estilo de vida. Una vida austera que ayudará a que nuestros hijos descubran otros valores, porque una sociedad con valores, es una sociedad con futuro. Ángel Ruiz Moyano |
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Actualizado ( viernes, 09 de octubre de 2009 23:27 )
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