la Iglesia considera deber suyo recordar siempre la dignidad y los derechos de los hombres del trabajo, denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y contribuir a orientar estos cambios para que se realice un auténtico progreso del hombre y de la sociedad. (LE 1)
Formación

La formación en la HOAC tiene como objetivo único y permanente el ir construyendo en cada hombre y mujer una manera nueva de pensar, sentir y actuar desde el seguimiento a Jesucristo. Se trata de formar personas que tomen conciencia de su existencia para que siendo protagonista de su historia transformen la realidad según el plan de Dios.

Para la HOAC la formación es uno de los objetivos y tareas fundamentales y permanentes. Formarse es aprender a ser militantes obreros cristianos:

• Personas equilibradas, libres y responsables, que tienen como modelo de su existencia a Jesucristo.
• Implicadas en la construcción del Reino, un mundo y una persona nuevos que sean una realización del Plan de Dios y su Justicia.

 

Para alcanzar estos objetivos los hombres y mujeres de la HOAC participan de un proceso continuado a lo largo de distintas etapas de Formación:

En la Iniciación:
Se intenta conseguir que la persona se decida a vivir la identidad cristiana desde la HOAC, en la pobreza y debilidad del mundo obrero, creando las condiciones para la entrada en la HOAC y para seguir su proceso de formación.

Durante la Formación Básica:
Se trata de que conozca y asimile teórica y vitalmente el seguimiento de Cristo, de manera que la conciencia y la existencia del militante, con ayuda de la gracia de Dios, sea una entrega de amor por la justicia de los más desfavorecidos del mundo obrero.

Y en la Formación Permanente:
Se pretende desarrollar y vivir en plenitud nuestra fidelidad como militantes obreros cristianos en medio de las situaciones que configuran nuestra vida, consolidando y desarrollando una actitud permanente de encuentro con Dios en Jesucristo, una conciencia de ser y sentirse Iglesia, un compromiso en el mundo obrero y un crecimiento de la vida comunitaria del grupo o equipo.

 

Esta formación implica una metodología que trata de confrontar la fe con la vida y la vida con la fe en un proceso de acción-reflexión-acción, esto es, partiendo de la vida, reflexionar sobre ella, para terminar en acciones que transforman la vida. Para ello plantea un Ver: mirar la realidad desde una perspectiva cristiana teniendo presente a los más desfavorecidos del mundo obrero, un Juzgar: repensar en cristiano esa realidad constatada, y un Actuar: un plan a realizar para actuar sobre dicha realidad.

Todos los militantes hacen suyo y participan en la realización del plan de formación, de acuerdo con sus aptitudes, dones, disponibilidades y con las necesidades del equipo, responsabilizándose de algunos de los siguientes aspectos:

- Cuidando la globalidad (planes, procesos y metodología) y velando para que el militante tome las decisiones necesarias que le permitan vivir con alegría la vida nueva que Dios nos ofrece.
- Posibilitando que los militantes vivan su compromiso como un proceso de evangelización para los otros, un proceso de transformación del mundo y un proceso de conversión para ellos.
- Procurando que la actividad evangelizadora de la HOAC llegue al mayor número de compañeros y compañeras trabajadores.
- Cuidando las actitudes que posibilitan el encuentro y la coherencia de la fe con la vida.
- Animando y procurando la participación de todos los militantes.
- O responsabilizándose del proyecto que queremos ser: Iglesia en el mundo obrero y mundo obrero en la Iglesia.