Todo ser humano es creado a imagen de Dios y redimido por Jesucristo y, por lo tanto, es de un valor incalculable y digno de respeto como miembro de la familia humana (D.S.I.)
Oracion

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Este es un nuevo apartado en el queremos orar desde la realidad de las vidas del mundo obrero.

Os animamos a que participéis enviándonos las reflexiones y oraciones que desde la relación con los compañeros de trabajo vayáis realizando.

 

Las aportaciones las podéis enviar a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

Un abrazo, hasta mañana en el Altar.

 

“¡Señor! ¡Consérvame la cólera!

Que ante la injusticia, mi corazón se rebele. Que sienta en mi alma la rabia del orden que tapa el desorden.

Que me sienta capaz de luchar. Que pueda, en cualquier tiempo, coger el látigo y arrojar a los mercaderes del templo. Porque Tu templo no es sólo la Iglesia ¿No se lo dijiste a la samaritana?

Tu templo son las fábricas, los despachos, los talleres –el lugar desde donde te rezamos-. Y hay hombres que han convertido la casa de Dios en cueva de ladrones. Que me sienta capaz de vencerlos.

No permitas, Dios, que me resigne. Porque resignarse es declararse vencido. Y sólo ante Ti debemos declararnos vencidos. Ante nadie más. Y nunca ante los sembradores de iniquidad.

¡Señor” ¡Purifica mi cólera!

Que en mi ira no piense en mi, sino en la gloria del Padre y en mi prójimo. Como Tú lo hiciste. Como fue tu ejemplo: constante rebelado, compañero de los hijos del Trueno, venidos a sembrar guerras y no paz, sumiso al Padre y muerto por amor a tus hermanos. Que me sienta yo, como Tú, capaz de vivir y morir por mis hermanos.

Que no piense que soy yo quien lucha, sino nosotros. Que no piense que soy yo quien reza, sino que en mí confluye el grito de los oprimidos. Porque la cólera por causa “mía” lleva al odio; la cólera, “nuestra” causa, conduce al amor.

¡Señor! ¡Dame el amor!

Dame el amor, Dios, para que mi cólera no sea obra del infierno.

Que mi cólera sea amor a mis compañeros.

Que mi cólera sea amor a todo el pueblo desheredado. ¡Pobre pueblo, oprimido siglo tras siglo!

Que mi cólera sea pasión con ellos: la “com-pasión” auténtica, fuerte y viril.

Que mi cólera sea también amor al enemigo; al pobre, al desgraciado sembrador de injusticias, al que ha derribado Tu altar y en su lugar ha fundido un ídolo de oro. ¡Dios! ¡Apiádate de él y, por su bien, ilumínale! ¡Que te conozca!

Que mi cólera no sea contra los hombres, sino contra su mal. Que no sea odio. Que mi cólera sea caridad.

¡Señor Tú sí, porque Tú sabes qué quiere decir esta palabra; ¡Dame tu caridad!

(Militantes..., Pág. 171-172)
Guillermo Rovirosa.

 



Tiempo de Cuaresma PDF Imprimir Correo electrónico

Tiempo de cuaresma

Este es tiempo para convencidos.
tiempo de entrenamiento, ejercicio y lucha,
de mochila ligera y paso rápido.

Tiempo de camino y discernimiento,
de conversión y de compromiso,
de polvo y encuentros
en el desierto, en la estepa, en el silencio.

Es el tiempo de los proyectos de vida,
de las decisiones y desmarques;
a veces, de las transfiguraciones.

Tiempo de humanidad rota y dividida
que anhela el paraíso o la tierra prometida.
Tiempo de tentaciones, labores y conversiones,
traspiés, heridas y cegueras,
perdones, restauraciones y agua viva.
¡Todo en sólo cuarenta días!
Este es el tiempo de las personas nuevas,
de las que han soltado el lastre
de ídolos secretos y falsas vanidades
y ya sólo anhelan misericordia

(Fl. Ulibarri)

Última actualización el Martes 23 de Febrero de 2010 22:36
 
Fragmentos de vida evangélica PDF Imprimir Correo electrónico

Fragmentos de vida evangélica

Creer de corazón y de palabra.
Creer con la cabeza y con las manos.
Negar que el dolor tenga la última palabra.
Arriesgarme a pensar
que no estamos definitivamente solos.
Saltar al vacío
en vida, de por vida,
y afrontar cada jornada
como si tú estuvieras.
Avanzar a través de la duda.
Atesorar, sin mérito ni garantía,
alguna certidumbre frágil.
Sonreír en la hora sombría
con la risa más lúcida que imaginarme pueda.

Porque el Amor habla a su modo,
bendiciendo a los malditos,
acariciando intocables
y desclavando de las cruces

a los bienaventurados.
José María R. Olaizola, sj
 
La humanidad está destinada. . . PDF Imprimir Correo electrónico
“La humanidad está destinada a formar una gran comunidad, tanto en el aspecto religioso, como hijos todos de un mismo Padre, como en el aspecto material, como beneficiarios de unos mismos bienes “comunales”, y como trabajadores en la misma tarea.Sin necesidad de ser profetas, se puede suponer con sobrada razón que está todavía lejos, y que no lo verá ninguno de loa actuales vivientes.Esta consideración es posible que induzca a algunos a desánimo, pensando que no vale la pena esforzarse en una cosa que no hemos de ver realizada.Pero lo cierto es que cuando se llegue a ello no será de repente y por una especie de explosión, sino avanzando paso a paso, y lo que se pide a cada generación no es que llegue al término, sino que avance el trecho que le corresponde.Y también es cierto que cada avance que se produzca hacia la gran comunidad humana, no diferirá de la etapa final más que en el aspecto cuantitativo. Es decir, que algunas personas de buena voluntad siempre tienen al alcance de su mano el poder de “saborear” aquella manera de vivir a que está destinada la humanidad por su Creador, si, adelantándose a su época, se ponen en las disposiciones internas y externas necesarias para ello, con lo que se cubrirán un doble objetivo: poder vivir como Dios quiere, y hacer progresar a la humanidad por el camino correcto.” (Guillermo Rovirosa, “Año de la Comunidad”) 
Última actualización el Jueves 04 de Febrero de 2010 17:39